domingo, 29 de noviembre de 2015

LA LENGUA DEL POETA de Gastón Sequeira

LA LENGUA DEL POETA
Gastón Sequeira
Ed. Alma de Diamante
Año 2014


Siempre
 llega el enanito
hasta la persona,
hasta todo un pueblo,
hasta el universo.
Silvio Rodríguez

Desde su poemario LA LENGUA DEL POETA Gastón Sequeira nos increpará, nos invitará a ver la realidad a golpearnos en ella, nos sumergirá en lo que pasa y duele, nos llevará por mundos vacíos, por temblores, por penas y desesperanzas. También por momentos brincaremos en la ternura y la melancolía. Siempre, pero siempre transitaremos el libro, a veces duro, inmersos en la belleza de la Palabra que acá en la obra de Sequeira está siempre presente.
Es que a Gastón le duele la injusticia que se levanta a cada puñetazo, las miserias le duelen, los niños huérfanos de pan, las madres guachas/tajeadas por el filo del viento, la injusta niñez que sueña con padres/solo en sueños. Gastón es un poeta comprometido con la realidad, sabe, que de nada sirve ser poeta si no usamos nuestra voz, nuestros versos para denunciar lo que lacera, lo que no nos puede jamás dejar indemnes. Sabe que su Poesía tal vez de luz a ojos que quizás hoy no sepan ver y entonces su Poesía se torna un manantial de agua fresca que no quedará solo en bellas palabras sino que indagará conciencias y preconceptos. Dice en un poema Cubrime el corazón con la manta agujereada/con el pan nuestro de cada dos días y en particular escucho el grito, el desencanto, la tristeza. Gastón nos dice también porque es invierno/en la humanidad o y este mundo/que insiste en llover… y aquí retorna a los desamparados, a los olvidados, a los villeros, a los limpiadores de parabrisas, a los que pernoctan en el asfalto.
El poeta tampoco olvida sus orígenes, a su Pringles natal, a sus olores, a los brazos primeros que enarbolaron sus pasos y que le enseñaron el camino. Está su abuelo con su huerta, su abuela que le sostiene su mano de pasado, que le enseñó lo que es la justicia, la dignidad, abuela en la que se refleja y toma el ejemplo de ser sencillo y valioso y lucha a diario por serlo.
 La infancia aparece como lejana en el libro, no por ello menos luminosa, pero la melancolía se percibe en varios versos, nostalgia de un tiempo pasado que no volverá pero que queda por siempre dentro de cada ser que supo ser feliz en ese tiempo. Será por ello que leemos donde quiero asfixiar mi presente/y el futuro que llora en la puerta de la indiferencia.
Dispongámonos a leer cada párrafo, cada estrofa de esta LENGUA DEL POETA donde se desnuda el autor, donde se desveló en tinta para que surgieran magníficos testamentos, pues cada escrito es un testamento, reitero donde se debe asumir el compromiso de ver más allá, Gastón Sequeira nos desafía a nadar en el barro, a resistir, a tener memoria y salvarnos.

Gustavo Tisocco






2 comentarios:

  1. Más que feliz, y halagado de que mi libro sea una de tus lecturas, que no deben ser pocas. te quiero Gus. Abrazos.

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  2. Gastón, ya había leído tu libro y es un placer releer el comentario de Gustavo! Un abrazo

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